Manifestación Madrid 8M2022 de Atocha a Colón

MANIFESTACIÓN #8M2022:
8 de marzo a las 19h de Atocha a Colón
¡Amigas, vecinas, compañeras, amantes! ¡Nos vamos de marcha por Madrid!
 Bajo el lema: Derechos para todas, todos los días, ¡aquí estamos las feministas! 
Tomamos las calles para transformarlo todo 273402162_2211017575705575_5205956770677110232_n
La manifestación del movimiento feminista de Madrid para el 8M de 2022 recorrerá desde Atocha hasta Colón bajo el lema Derechos para todas, todos los días. Aquí estamos las feministas · La Comisión
8M de Madrid ha confirmado tras su asamblea de este domingo el recorrido que seguirá en 2022 la histórica marcha que en los últimos años ha sacado millones de mujeres a la calle · El lema de este año hace referencia a la diversidad y la amplitud de reivindicaciones que este espacio de coordinación considera fundamentales La Comisión 8M del movimiento feminista de Madrid ha confirmado hoy tras la celebración de su cuarta asamblea de 2022 el recorrido de la manifestación prevista para el próximo 8 de marzo. Bajo el lema Derechos para todas, todos los días. Aquí estamos las feministas, la marcha recorrerá el centro de la capital, entre la plaza de Atocha y la de Colón, a partir de las 19 horas. “Seguimos luchando para transformarlo todo”, afirman las convocantes. Las convocantes destacan la importancia de la movilización en un momento en el que los efectos de la crisis sanitaria han agravado la situación que viven las mujeres, que a menudo se encargan de las labores de cuidados y de muchos de los oficios esenciales imprescindibles para el sostenimiento de la vida. Los recortes en servicios, derechos y libertades vienen a sumarse a las violencias machistas sistémicas y cotidianas que están también en el centro de las demandas sobre las que esta manifestación quiere poner el foco. En 2021, la Delegación de Gobierno de Madrid denegó la autorización para todas las concentraciones y manifestaciones notificadas en la Comunidad de Madrid para el 8 de marzo, decisión que la Comisión 8M considera una vulneración del derecho a la manifestación y un intento de criminalizar al movimiento feminista. Por ello, dicha comisión presentó al Tribunal Constitucional cinco recursos, tres de los cuales ya han sido admitidos a trámite. La comisión valora esto como una victoria en sí misma, dado que este organismo acepta a trámite sólo entre el 2 % y el 5 % de los recursos presentados. Este año, las actividades previas a la movilización del 8 de marzo ya han comenzado, y se intensificarán en las próximas semanas. Ayer, sábado 5 de febrero, decenas de mujeres se movilizaron en barrios y pueblos de todo Madrid para pintar murales, como forma de protesta por la vandalización —por segunda vez— el pasado enero del que representaba en Ciudad Lineal a varias referentes del feminismo. “Ante la destrucción y la violencia, las feministas crean y construyen”, argumentan desde la Comisión 8M. La Comisión 8 de Marzo de Madrid es un espacio de coordinación del movimiento feminista de Madrid creado en 1977 para acordar y organizar las acciones que se llevan a cabo de manera conjunta cada 8 de marzo. Este espacio ha sido el convocante de la manifestación feminista de esta fecha durante los últimos 45 años, y fue también el que organizó las huelgas feministas que movilizaron a millones de mujeres en 2018 y 2019. Aglutina a decenas de colectivos y organizaciones feministas, así como a las más de cuarenta asambleas 8M organizadas en los barrios y pueblos de Madrid, que se mantienen activas durante todo el año. Las reivindicaciones de la Comisión 8 de Marzo del movimiento feminista de Madrid están recogidas en un argumentario disponible en su página web (https://hacialahuelgafeminista.org/madrid/argumentario-8m-madrid). Se trata de un centenar de demandas consensuadas por todos los colectivos y mujeres presentes en este espacio de coordinación, que se agrupan en cuatro ejes fundamentales: violencias, cuerpos, fronteras y economía. La Comisión 8M destaca asimismo su vínculo con el movimiento feminista a nivel internacional, considerándose parte del grito global que hermana las luchas locales con las que las feministas están llevando a cabo en países como Chile, Argentina o Brasil.
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#25N Contra todas las #ViolenciasMachistas Recursos, Educación y Justicia Feminista

Recursos, Educación y Justicia Feminista
#25NRacismoEsViolencia El feminismo toma las calles y las redes
una vez más para afirmar su compromiso:
Ni una menos ¡¡Vivas, Libres y combativas nos queremos¡¡
Contra todas las Violencias Machistas, Recursos, Educación y Justicia Feminista¡¡
Las asambleas 8M de barrios y pueblos de Madrid salimos a las calles este 25N en el Día Internacional contra la Violencia de Género.
Nos concentraremos en las plazas y leeremos el manifiesto conjunto para exigir cambios urgentes en la prevención y atención de las violencias machistas
Nos vemos en las plazas, seguro que cerca de donde vives hay una colectivo feminista al que te puedes sumar; te animamos a ir a la concentración.
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 ABORTO LIBRE Y EDUCACIÓN SEXUAL. UN GRITO GLOBAL 28 setiembre 2021

El 28 de Setiembre de 2021, se realizara una concentración y performance en el día de Acción Global por la Despenalización del Aborto.

ABORTO LIBRE Y EDUCACIÓN SEXUAL. UN GRITO GLOBAL

La defensa de los derechos sexuales y reproductivos aquí, como en otros lugares del mundo, nos hace salir a las calles a millones de mujeres el próximo martes 28 de Septiembre, hermanadas por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito y una educación sexual de calidad.

Un grito global para decidir sobre nuestros cuerpos y vidas

SUMATE y visibilicemos en las calles nuestra lucha global.

Plaza Reina Sofía
28 de Septiembre de 2021
19.00h Madrid

Recuerda mantener distancia de seguridad y traer mascarilla
#ComisionAbortoMadrid

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La Comisión por el Derecho al Aborto de Madrid ha realizado un documento  con las siguientes propuestas a incluir en la nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo y educación afectivo sexual.

Dentro del movimiento feminista de Madrid vemos necesario y urgente realizar una serie de mejoras y cambios en la actual normativa que garanticen los derechos fundamentales de las mujeres y personas gestantes en el ámbito de la salud sexual y reproductiva establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), regular las condiciones de la interrupción voluntaria del embarazo y establecer las correspondientes obligaciones de los poderes públicos.

La normativa actual no garantiza el derecho a decidir. Desde la Comisión por el Derecho al Aborto de Madrid, conocedoras de los protocolos sanitarios y el acoso que sufren las mujeres al acudir a las clínicas que realizan abortos, vemos de imperiosa necesidad llevar a cabo las siguientes propuestas dentro de una nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo y educación afectivo sexual.

Propuestas dentro de una nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo y educación afectivo sexual

Canciones aborto

 

 

 

 

 

 


Sobre la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual

Sobre la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual.

 

Asamblea Feminista de Madrid.

 

La Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, tan esperada desde los feminismos de base, se celebra como un paso necesario porque responde a muchas de las exigencias del movimiento feminista en su largo recorrido en la lucha contra la violencia sexual. Así pues, destacamos que en el proyecto, por ley, se desnaturaliza la violencia contra las mujeres y se condena social y culturalmente a quienes la ejercen y la han ejercido históricamente. En ese sentido la ley apuesta por abordar la violencia sexual como un problema social y reconoce los derechos de quienes la sufren.

 

En particular, consideramos que responde al clamor feminista en las calles que denunció las agresiones machistas y los procesos judiciales que se llevaron a cabo por el denominado “caso de la manada”.    Sin duda, la violación a una mujer en “sanfermines” en 2016, fue uno de los tantos casos que movilizó a cientos de miles de mujeres que reclamaron justicia y el reconocimiento de la palabra de la mujer. De ahí que esta ley se conozca como la ley del “solo sí es sí”, porque se basa en el reconocimiento del consentimiento de las mujeres en el acto sexual.

 

Desde esta perspectiva, la ley recoge una definición de consentimiento por la que solo sí será si y elimina la distinción entre agresión y abuso sexual que ha sido motivo de tratamientos judiciales negadores del derecho de las víctimas, así  la palabra de las mujeres que son o han sido agredidas sexualmente, puede cobrar una fuerza política transformadora. Esto tensiona la verdad patriarcal que históricamente ha culpado a las mujeres de la violencia sexual que reciben por el solo hecho de ser mujeres.

 

La ley reconoce las violencias sexuales como un problema social y estructural y como una vulneración de derechos.

 

Además, podemos señalar que va más allá de cuestiones punitivas y se presenta como una propuesta de atención integral y accesible para las mujeres. En relación a ello, valoramos particularmente el enfoque preventivo que recoge la ley, el derecho a la asistencia social integral y a la asistencia jurídica, la sensibilización, la formación de profesionales y la investigación, así como el derecho a la reparación, se prevén medidas para garantizar la autonomía económica y mecanismos de reparación económica para las mujeres que han sufrido violencias sexuales. Esto es un avance ya que se relaciona con los principios básicos de la justicia feminista: verdad, justicia, reparación y la garantía de no repetición, dejando atrás la responsabilidad exclusiva del agresor. Es decir, que se ajusta a la reivindicación del derecho a vivir una vida libre de violencia, inseparable del goce y del placer de cada una. Sin embargo, consideramos que es imprescindible seguir avanzando en la reparación institucional.

 

Asimismo, consideramos que es un avance la creación de centros especializados y de atención integral, aunque su puesta en marcha dependerá del presupuesto con el que se dote a esta ley.

 

La Asamblea Feminista, junto con la Asociación “Generando red” elaboramos una propuesta de protocolo frente al existente en la Comunidad de Madrid, en la que abogamos por esa intervención integral y otros temas que recoge la ley, como que no sea necesaria la denuncia, es suficiente el informe de servicios sociales, para acogerse a los derechos que reconoce la ley y que la actuación forense sea independiente de haber presentado denuncia. Asimismo, consideramos que es importante que se incorpore como delito la violencia sexual cometida en el ámbito de la pareja y expareja y que se amplíe a nuevas manifestaciones de violencia, como la violencia digital.

 

Aplaudimos que se huya del punitivismo, aunque nos preocupa que el resultado final pueda ser, como sucedió con la ley de violencia de género, un desarrollo desigual de los aspectos de prevención, formativos, etc. y quede reducida a las medidas del Código Penal.

 

Por otra parte, y desde una perspectiva interseccional, la ley reconoce los factores de discriminación como el sexo, la raza, la identidad, la migración, la clase social, que marcan las experiencias concretas de las mujeres y la violencia sexual que sufrimos e indica que se consideren como condicionantes para hacer efectivo el acceso a los derechos, a los recursos y a la justicia de todas las mujeres. De esta manera, la ley parte del supuesto de que existen mujeres cuya condición social, sexual, racial, etc., hace que la violencia sexual se encarne de formas particulares. Pese a ello, consideramos que es una ley asimétrica, ya que por una parte pone en el centro a las mujeres, aplica un enfoque de derechos y reconoce que las personas que sufren violencias sexuales son titulares de derechos; pero al mismo tiempo deja fuera los derechos de otras mujeres, particularmente las mujeres migrantes en situación administrativa irregular y  las trabajadoras sexuales.

 

Señalamos al menos dos problemas graves en los que incurre la ley que deberán ser modificados en el trámite parlamentario para que realmente la ley garantice los derechos de todas las mujeres. En primer lugar, la situación de las mujeres migrantes en situación administrativa irregular, ya que, aunque establece que éstas “gozarán de los derechos reconocidos en esta ley en igualdad de condiciones que el resto de las víctimas”, presenta algunas zonas oscuras que no permiten el cumplimiento efectivo de tales derechos. Por ejemplo, esta igualdad de condiciones para las mujeres en situación administrativa irregular solo se hace efectiva con: a)la resolución del procedimiento penal que dé como resultado la sentencia condenatoria del agresor; b) si el denunciado se encuentra en paradero desconocido o; c) ante el sobreseimiento provisional por expulsión del denunciado.

 

Por tanto, podemos observar que desde esta perspectiva la ley no garantiza el acceso a los derechos de todas las mujeres migrantes víctimas de violencia sexual. Precisamente porque este derecho está condicionado a la conclusión de un proceso judicial condenatorio del acusado. De esta forma, la mujer necesita denunciar, pero sigue corriendo el riesgo de ser sancionada o expulsada por sentencia exculpatoria.  Así, este se convierte en uno de los problemas más graves que la futura ley no resuelve.

 

En segundo lugar, cabe señalar el tratamiento de la prostitución y la ausencia de reconocimiento de las trabajadoras sexuales como sujetos de derechos, ya que la ley no reconoce su autonomía y condición de sujetas, sino que las criminaliza a través de los efectos de la “tercería locativa”.

 

Así pues, consideramos que, además de introducir confusión en relación a la trata, criminaliza indirectamente a las trabajadoras sexuales que ejercen la prostitución por decisión propia y no garantiza la lucha contra la trata que requiere una ley específica.

 

Por otra parte, en relación a la Educación Sexual, la ley incorpora la formación en igualdad y de los contenidos en educación sexual en todas las etapas del sistema educativo obligatorio, así como la habilitación de formación universitaria para un profesorado competente en género y de colaboración con el ámbito sanitario. Aunque este es un aspecto positivo, consideramos que se vuelve problemático cuando depende de cada comunidad autónoma y de cada centro educativo.

Es positivo que se establezca la eliminación del concierto con escuelas que segreguen por sexo, aunque conocemos la situación de partida tan desfavorable para una escuela pública e igualitaria como en el caso de la Comunidad de Madrid.

 

Entendemos que con una reforma educativa tibia y siempre alejados del pacto de Estado por la educación, la situación seguirá estando al arbitrio de los partidos políticos y grupos ideológicos y/o económicos, y la educación seguirá siendo campo de batalla por muy buenas intenciones que se recojan en la LOGLS.

 

Todo esto nos lleva a plantear que, para garantizar las libertades sexuales de todas las mujeres, no solo es imprescindible identificar a las víctimas y a los posibles agresores, y condenar la acción violenta; sino que es necesario construir un nuevo imaginario de género que permita que todas las mujeres, independiente de su condición de raza, clase, identidad, etc., se sientan dueñas de su propio cuerpo y actoras fundamentales de su propia vida.

 

Esperamos que en el trámite parlamentario se incluyan modificaciones que reconozcan las garantías a la libertad sexual para todas las mujeres, que se le otorgue importancia a la reparación comunitaria; la modificación de ley de extranjería para que se garanticen los derechos de las mujeres migrantes frente a la violencia machista; el reconocimiento social y político de los derechos de las trabajadoras sexuales; una ley contra la trata de personas; un pacto de Estado que incluya como asignatura  troncal, la educación en igualdad y educación afectiva-sexual

 

Creemos que es imprescindible hacer un trabajo de memoria colectiva, que sitúe la violencia sexual como cuestión política y estructural en el imaginario colectivo con capacidad de transformar las relaciones de poder.

Asamblea Feminista de Madrid.

Madrid, 7 de julio de 2021.

OS INVITAMOS A PARTICIPAR EN ESTAS SESIONES QUE HEMOS PREPARADO¡

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https://www.facebook.com/events/941039353170154


El 4M las Mujeres Nos jugamos la convivencia y el respeto a los derechos humanos

El 4M las Mujeres Nos jugamos la convivencia y el respeto a los derechos humanos porque:

  • El fascismo es una amenaza para nuestra vida, la convivencia y la democracia.
  • El racismo y la xenofobia amenazan los derechos de las mujeres migrantes y fomentan la discriminación, la exclusión y la explotación.
  • Se fomenta la  intolerancia y la hostilidad contra las minorías, los inmigrantes y las personas de origen migrante.
  • Al mismo tiempo que se explota a las mujeres migrantes en los trabajos esenciales, precarios y mal pagados, se  criminaliza a los colectivos migrantes que por su “forma de vida contribuyen a la expansión del COVID”.
  • Se identifica a las y los menores inmigrantes no acompañados con la delincuencia, la marginación y la violencia.
  • Hay que acabar con las devoluciones en caliente que vulneran el derecho de asilo y refugio, cerrar los Centros de Internamiento de Extranjeros y aprobar normativas que garanticen los derechos de las personas migrantes.
  • Se ignoran las desigualdades Norte-Sur, la división mundial del trabajo, la responsabilidad de los países desarrollados en la pobreza de los países empobrecidos.

Desde hace unos años, en muchos lugares del mundo las mujeres, sus organizaciones feministas y las de defensa de los derechos humanos están viéndose acosadas y  sufriendo recortes y retrocesos  de los derechos conquistados gracias a sus luchas permanentes.

Los actores de ultraderecha, las derechas radicales y los movimientos anti-derechos han exacerbado los fundamentalismos religiosos, políticos y económicos. El discurso y las acciones de odio, misoginia, racismo, xenofobia, intolerancia y la discriminación contra lo diferente han tomado carta de naturaleza en nuestros barrios.

Todo esto podemos detenerlo o amortiguarlo el 4M.

Nos Jugamos la Salud

Nos jugamos la Libertad

Nos jugamos la Visibilidad

Nos Jugamos el modelo de vida y la sociedad que queremos

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El chotis #4M nos la jugamos. Coro de mujeres Malvaloca

 


CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS, VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN PARA TODAS

CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS, VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN PARA TODAS

El 25 de noviembre es el día internacional contra las violencias machistas. Este año es especial, no porque haya variado la situación, no porque hayan dejado de morir mujeres asesinadas, ni de sufrir agresiones sexuales. El dolor, la amenaza sigue presente en la vida de muchas mujeres y de la infancia.

Este año miramos también lo que está pasando en el contexto de la crisis sanitaria y económica que estamos viviendo; lo que han vivido muchas mujeres en el confinamiento en sus casas o en sus barrios; cómo se han mostrado las insuficiencias de los servicios y recursos de atención a mujeres víctimas de violencia; y cómo las limitaciones de movilidad han hecho difícil la labor de acompañamiento y de reparación comunitaria a las mujeres. La pandemia ha hecho estallar muchas costuras del sistema, del patriarcado, y ha aumentado las situaciones de vulnerabilidad de las mujeres.

Hablamos de todas las mujeres, no sólo porque las violencias se pueden manifestar de forma diferente según sea la edad, el género, la clase, el sexo o la raza de una mujer, sino porque no todas las mujeres tenemos las mismas posibilidades de acceder, ni la misma forma de hacerlo, a los derechos, a la justicia, al apoyo social. Por eso las medidas y políticas públicas deben de atender a esa diversidad de realidades o no serán útiles para cambiar la situación.

Desde la Asamblea Feminista hablamos de la mirada “interseccional”. Partir de la diversidad de las mujeres es una importante conquista del feminismo porque da agencia, palabra, a todas las mujeres: a las mujeres jóvenes, mayores, transexuales, migrantes en situación administrativa irregular, trabajadoras por cuenta propia, trabajadoras asalariadas, trabajadoras sexuales, trabajadoras en paro.

Cuando hablamos de la violencia sexual que sufrimos, lo hacemos desde la defensa de nuestra condición, el de todas y cada una, y reclamamos nuestra libertad sexual, el derecho al placer, al reconocimiento de que nuestro consentimiento solo lo es cuando es expreso, huyendo así de cualquier visión revictimizadora. Y así se debería recoger de forma explícita en el anunciado “Anteproyecto de ley Orgánica de Garantía Integral de la libertad sexual”.

En estos días también se está debatiendo en el Congreso una nueva ley de educación y vemos con preocupación que si bien en el anteproyecto de la ley “si es si” se plantean propuestas y medidas sobre educación sexual, en este debate la educación sexual está ausente como materia curricular y puede ser una oportunidad desaprovechada de haber dado un paso hacia una reforma educativa laica con las religiones fuera de la enseñanza obligatoria

También exigimos la elaboración, con urgencia, de una ley integral de trata que incluya la trata con fines de explotación sexual y la trata con fines de explotación laboral.

A los cambios que se van abriendo camino con las luchas feministas se enfrenta una extrema derecha que, en su batalla “cultural” y política contra los derechos de las mujeres, niega la mayor: la violencia y con ella el dolor de las mujeres; nuestro derecho a la verdad, la justicia y la reparación; alienta la impunidad de los agresores y, con el apoyo de la derecha “tradicional”, recorta los escasos recursos existentes.

Somos fuertes y somos muchas exigiendo derechos para todas

23 de noviembre de 2020

ASAMBLEA FEMINISTA DE MADRID

mail: asamblea@feministas.org

Manifiesto 25N 2020


Análisis feminista del trabajo a distancia y el teletrabajo

(Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de Trabajo a  Distancia)

Tras el confinamiento la Asamblea Feminista de Madrid elaboró un texto donde demandábamos una profundización en la regulación del teletrabajo, estableciendo su  carácter optativo y pactado, garantizando el derecho a la desconexión digital,  garantizando que el equipamiento lo proporciona la empleadora (cumpliendo con las  normativas de prevención de riesgos laborales) y que hubiera compensación económica por los gastos en los que incurre la empleada (luz, internet, etc.). Exigíamos que las empresas y las administraciones públicas no trasladasen  indiscriminadamente las oficinas y los centros de trabajo al ámbito privado, desatendiendo las necesidades de la infancia y demás personas dependientes sobrecargando hasta el infinito a las mujeres que cuidan. Reclamábamos la  implementación de soluciones para atender de forma segura los cuidados y las necesidades educativas de niños y niñas u otras situaciones de dependencia de modo  que ninguna mujer se encontrara en la disyuntiva forzosa de atender a los menores y  dependientes y renunciar al empleo o atender a los menores y dependientes y aceptar  condiciones abusivas de teletrabajo.

El decreto-ley 28/2020 de 22 de septiembre ha venido a regular el trabajo a distancia  en general y el teletrabajo en particular tras haberse logrado un acuerdo entre el  Ministerio de Trabajo, sindicatos y empresarios. En su Artículo 2 se define el trabajo a distancia como aquella “forma de organización del trabajo o de realización de la actividad laboral conforme a la cual esta se presta en el domicilio de la persona trabajadora o en el lugar elegido por esta, durante toda su jornada o parte de ella, con carácter regular” mientras que el teletrabajo es “aquel trabajo a distancia que se lleva a cabo mediante el uso exclusivo o prevalente de medios y sistemas informáticos, telemáticos y de telecomunicación”.

En este decreto-ley efectivamente se regulan algunos aspectos imprescindibles que discutimos en nuestro análisis y se atienden algunas de las demandas planteadas. De esta forma, el trabajo a distancia será voluntario y reversible y deberá formalizarse en un acuerdo por escrito. Este documento contendrá, entre otros datos, el inventario de los medios, equipos y herramientas de trabajo, incluidos consumibles y mobiliario, los gastos por trabajar a distancia, el horario de trabajo y las reglas de disponibilidad,  el porcentaje de teletrabajo y trabajo presencial, dónde se va a desarrollar el  teletrabajo, la duración del acuerdo, los plazos en caso de revertir el teletrabajo, los controles de la actividad y las instrucciones de la empresa sobre protección de datos y  seguridad de la información.

Sin embargo, el decreto-ley falla en plantear de forma explícita las implicaciones del  teletrabajo en la vida de las mujeres y se desentiende de la responsabilidad de legislar  a favor de la corresponsabilidad de la sociedad, las empresas y las administraciones  públicas en las tareas de cuidados.

Así, se establece en el Capítulo I de la Exposición de Motivos la defensa de “un  auténtico derecho a la conciliación de la vida laboral y familiar a través del uso de las  formas flexibles de trabajo, incluidas las fórmulas de trabajo a distancia”. Nada que no conozcamos ya, recurrimos a la reducción de jornada, a las excedencias y ahora al  trabajo a distancia para poder sacar adelante los cuidados. Formas flexibles de  trabajo, asumidas mayoritariamente por las mujeres, que tienen un coste elevado en  discriminación social, económica y laboral y van acompañadas de una reducción en  los derechos a las prestaciones sociales (desempleo y pensiones).

También, en el Capítulo VI de la Exposición de Motivos se explica que el decreto-ley regula las prioridades en el acceso al trabajo a distancia, cuando en realidad las remite  en el Artículo 8 a la negociación colectiva para el procedimiento y criterios que deben seguirse, incluyendo la coletilla tranquilizadora “debiéndose evitar la perpetuación de roles de género y fomentando la corresponsabilidad entre mujeres y hombres”.

La misma declaración de intenciones “buenista” sin ninguna concreción se ha  plasmado en el Artículo 4 sobre la igualdad de trato y de oportunidades y no  discriminación: “Las empresas están obligadas a evitar cualquier discriminación,  directa o indirecta, particularmente por razón de sexo, de las personas trabajadoras  que prestan servicios a distancia. Igualmente, las empresas están obligadas a tener en  cuenta a las personas teletrabajadoras o trabajadoras a distancia y sus características  laborales en el diagnóstico, implementación, aplicación, seguimiento y evaluación de  medidas y planes de igualdad”.

El decreto-ley es bienvenido y necesario en lo que suponen sus aspectos regulatorios  prácticos, pero parece que su relevancia puede ser menos importante de lo que  parecía durante el confinamiento, puesto que en la nueva normalidad se está  percibiendo la resistencia de las empresas a continuar con los esquemas de teletrabajo que se pusieron en práctica durante el estado de alarma. Más y más  empresas están imponiendo la vuelta al trabajo presencial, aunque se disponga de los medios necesarios y suficientes para el trabajo a distancia y se haya  demostrado durante el confinamiento que el rendimiento y la productividad no  disminuyen.

Entre las trabajadoras y trabajadores que accedieron por primera vez al trabajo a distancia  durante el confinamiento, hay un gran espectro de valoraciones de la experiencia. Hay valoraciones positivas (tenemos más tiempo libre al evitar los desplazamientos, más  flexibilidad de horario, más seguridad frente al contagio por coronavirus) pero también negativas (sufrimos aislamiento, soledad, confusión del espacio laboral y el espacio  privado, jornadas interminables, tenemos gastos adicionales no cubiertos por la  empresa, etc.). Con la regulación del trabajo a distancia que presenta el decreto-ley y  una combinación racional de trabajo presencial y trabajo a distancia muchos de estos aspectos negativos podrían verse compensados.

Pero entre los empresarios no parece que se haya producido un cambio cultural, no se percibe que el teletrabajo se vaya a mantener como una opción consolidada y relevante en la actividad laboral. El decreto-ley establece la voluntariedad por parte de las empresas y obliga a las mismas a compensar los gastos incurridos por las personas que trabajan a distancia. Además es necesario regular muchos aspectos del trabajo a distancia a través de la negociación colectiva, que en estos tiempos de  precariedad y pérdida de derechos laborales, es débil o inexistente en la mayoría de pymes y microempresas que forman el tejido empresarial español. Todo ello unido a  la cultura del presencialismo y de “calentar la silla”, muy arraigada en la mentalidad de empresarios y mandos, va a dificultar la implantación de esquemas de trabajo a distancia en porcentajes relevantes de la población laboral.

En la práctica se está percibiendo que el teletrabajo puede volver a ser la opción minoritaria que era antes de la pandemia, típico de profesiones cualificadas y de profesionales por cuenta propia, excepto para responder a demandas de conciliación y de cuidados, donde  hemos “descubierto” el potencial que presenta para desviarlas al ámbito privado y a la esfera de las mujeres. El clamor unánime contra la combinación simultánea de teletrabajo y cuidados que se hizo patente en el confinamiento se invisibiliza y se ignora por una gran parte de la sociedad y se asume por las mujeres porque no hay  ninguna otra opción al alcance de muchas de ellas.

Como feministas, valoramos esta ley como sumamente necesaria para regular un trabajo a distancia que consideramos positivo en muchos aspectos, pero no podemos  obviar las posibles consecuencias de la puesta en práctica de algunos puntos de la  misma, tales como la invisibilización del trabajo de cuidados, la vuelta al “hogar” de  las mujeres, la consolidación de soluciones de conciliación apoyadas en el esfuerzo individual y no en el colectivo y la priorización del teletrabajo para las familias.

El decreto-ley puede ayudar a perpetuar la desigualdad existente e incluso agravarla, además de suplantar la corresponsabilidad del conjunto del tejido social, de las  empresas y de las administraciones en la conciliación familiar y los cuidados  derivándolas al ámbito privado y en definitiva a las mujeres.

La legislación debe ir más allá de las declaraciones de intenciones y las consignas tranquilizadoras para plantear mecanismos, obligatoriedades y políticas que reviertan  la desigualdad y cambien los paradigmas.

Para descargar el documento elaborado pincha aquí:  Trabajo a distancia _AsambleaFeministaMadrid

Asamblea Feminista De Madrid

Fuentes:

https://www.boe.es/boe/dias/2020/09/23/pdfs/BOE-A-2020-11043.pdf 

https://www.eldiario.es/economia/obligados-oficina-plena-ola-rebrotes-no-entiendo-no volvemos-teletrabajar-riesgo_1_6228355.html 

https://verne.elpais.com/verne/2020/09/18/mexico/1600405479_896875.html 

https://www.eldiario.es/economia/trabajo-preve-aprobar-manana-ley-teletrabajo-lograr preacuerdo-empresarios-sindicatos_1_6235925.html 

https://www.lavanguardia.com/economia/20200923/483632173473/guia-practica-teletrabajo segun-nueva-ley.htmlTrabajo a distancia _AsambleaFeministaMadrid

https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/05/09/conciliacion_coronavirus_nueva_normalidad_mujeres_106618_1012.html


Feminismo y teorías queer: ¿Qué significa ser una mujer?

En los debates levantados alrededor de la teoría queer, hemos percibido que existe un temor inusitado ante la posibilidad de que el avance de las transformaciones sociales y cultuales en materia de género y sexualidad, nieguen la existencia de las mujeres así como nuestra historia de opresión y desigualdades. Por ello consideramos que es necesario que volvamos a preguntar algo que cuestionaron las teóricas feministas hace setenta años y que nos ha permitido generar avances investigativos con una gran incidencia política: ¿qué significa ser una mujer? 

Y ante esto podemos decir que cuando Simone de Beuvoir escribió: “No se nace mujer, se llega a serlo”; no negó la existencia del sexo biológico, sino que más bien, problematizó la construcción histórica y cultural de lo que significa ser una mujer a partir de la diferencia sexual anatómica de los cuerpos. Desde entonces, la teoría feminista contemporánea ha develado que el patriarcado produce un orden simbólico y cultural que le otorga significado a las experiencias sociales, sexuales y afectivas de las mujeres para sostener su opresión. Esto, bajo el supuesto biológico ─y aparentemente científico─ de que la feminidad es la expresión identitaria que emerge de nuestra biología materna.

Gracias a ello y con el avance de los estudios de género, ha quedado en evidencia entonces, que lo que nos oprime no es la existencia del órgano sexual con el que nacemos, sino más bien todo un conjunto de discursos, saberes, estrategias, prácticas, relaciones sociales, etc., que han sido producidos desde el poder y que dan sentido a la satisfacción de los impulsos sexuales, a la reproducción de las especie humana y en general al relacionamiento entre las personas (Barbieri, 1992). De esta manera, las culturas establecen como norma modelos ejemplares de feminidad, pero también de masculinidad hegemónicas que constituyen nuestra subjetividad y que dirigen las conductas de hombres y mujeres para la reproducción del orden político y económico.

Lo cierto es que la construcción cultural de la diferencia sexual, permite que el patriarcado encuentre en la dominación masculina uno de los fundamentos ideológicos que garantizan la reproducción de todo el sistema social.  Esto quiere decir que la construcción cultural de la feminidad y la masculinidad produce y articula relaciones de poder y de dominación que son fundamentales para dirigir las conductas sociales/sexuales de las personas en función de los intereses políticos y económicos de los Estados. De allí que las mujeres sigamos siendo confinadas al espacio privado para el cuidado de la vida, bajo el supuesto de que existe una identidad social/sexual ligada a nuestra naturaleza reproductiva. Sin embargo cabe señalar que bajo esta lógica, todas las personas, cuya subjetividad no coincide con la normativa sexo-genérica dictada por el patriarcado y que irrumpen en la dinámica del poder, son marginadas, silenciadas, patologizadas, discriminadas, violentadas y asesinadas. Y esto incluye a quienes nos pensamos como mujeres desde otros lugares no hegemónicos.

Dicho todo esto, cabe señalar que en la intersección entre las teorías queer y el feminismo, podemos develar cómo se construyen esos discursos de poder y cómo inciden en nuestros procesos de subjetivación histórica y política. Y de la misma manera nos permiten cuestionar qué mujeres son aceptadas como normales por el patriarcado y cuáles no. Esto no niega la opresión de las mujeres a partir del sexo, sino que más bien problematiza los discursos que naturalizan y legitiman dicha opresión bajo el supuesto de que existe una naturaleza biológica que nos hace ser ─ y desear ser ─ universalmente: “mujeres- madres-esposas”.

Entonces la cuestión central de este problema no radica en la negación de la existencia del sexo biológico y por consiguiente de la mujer; sino de lo que nos ha llevado a pensarnos como “mujeres” dentro del patriarcado. Esto nos permite develar por qué somos oprimidas y por qué somos las principales receptoras de la violencia patriarcal. Y no solo nosotras, sino que todos los cuerpos que han sido feminizados.

Por esto mismo creemos que en este siglo XXI, es necesario revisar los discursos que insisten en que la mujer existe como categoría universal a partir de la biología, así como aquellos que plantean que existe una sola forma de ser mujeres, puesto que es precisamente en ese lugar, donde radica nuestro principal conflicto histórico y político. La apuesta es que seamos capaces de reconocer y aceptar nuestra diversidad (racial, étnica, sexual, etaria, de clase…), para resignificar la categoría y así desmontar los discursos hegemónicos que sostienen nuestra opresión a partir de la biología humana.

 

Javiera Poblete Vargas.

Es historiadora feminista.

Forma parte de la Asamblea Feminista de Madrid.

 

Bibliografía

Barbieri, T. D. (1992). Sobre la categoría de Género: una introducción teórico metodológica. Fin de Siglo: Cambio civilizatorio, Isis Internacional.

Beauvoir, S. d. (1999). El segundo sexo. Buenos Aires: Debolsillo.

Lagarde, M. (2011). Los Cautiverios de las mujeres. Madresposas, monjas, putas, presas, locas. Madrid: horas y Horas, la editorial.